El alcalde de Mineápolis, Jacob Frey, declaró toque de queda en la ciudad tras los incidentes ocurridos tras la muerte de un afroamericano tras un disparo de un Policía.
Sin embargo, cientos de personas se reunieron frente a la comisaría de Brooklyn Center para exigir justicia, pero fueron recibidos con gases lacrimógenos, balas de goma y granadas aturdidoras.
Tras las protestas el coronel de la Patrulla Estatal de Minnesota, Matt Langer, dijo que 40 personas fueron detenidas tras los disturbios.
“La angustia que estamos sufriendo no se puede traducir en violencia, destruyendo medios de vida, destruyendo negocios de propiedad local en los que nuestras comunidades han vertido su corazón y alma durante décadas”, ha pedido el alcalde de Mineápolis, Jacob Frey, en una rueda de prensa, informa CNN.
“El desmoronamiento de los sacrificios que la gente ha hecho durante tanto tiempo, no puede, no será tolerado. Debemos buscar la paz esta noche”, instó Frey.
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